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Para los Internautas Rojos que colman las tribunas espaciales2000-03-17 El América es un equipo con personalidad, no deja que sus glorias se envejezcan, sino que se renueva continuamente, como para que las nuevas generaciones, no vivan de un recuerdo que les narran unos recortes amarillentos de revistas desaparecidas, o de los cuentos exagerados de viejos americanos. El América de hoy ‚Äì y perdónenme los enciclopédicos- es siempre mejor que el de ayer, y este que se asoma al nuevo milenio, no se asomó con timidez, sino que se lanzó a construir su propia historia. Febrero del año 2000; inicia el equipo su pretemporada, participando en un torneo internacional con sede en Viña del Mar, en Chile, afrontando el torneo COPA VI?ëA DEL MAR 2000, en él participaron : El Everton, equipo local; la Universidad de Chile, la Universidad Católica, dos de los más representativos equipos australes; a ambas universidades las vencimos, y fue nuestra otra copa internacional , que pusimos junto a una copa recién adquirida , sudorosa aún de los abrazos que le dieron los muchachos, LA COPA MERCONORTE, que se ganó en diciembre, cuando derrotamos en Bogotá a Santa Fe categóricamente. En el primer juego en Villa del Mar, contra Universidad Católica, perdíamos injustamente 3-2, hasta casi finalizar el partido, la pelota pese a ser amiga íntima de Salazar y, amante de Maturana, se negaba a entrar, hasta que un rebote, quedó frente a toda la zaga contraria, allí estaban todos los chilenos, hasta Pinochet estaba, y la esquiva pelota le quedó a un niño que debutaba con la roja, DAVID FERREIRA, quien le pegó un riflazo con rabia, como castigándola por negarse a entrar, y entonces la pelota, apenada, se tapó con la red; casi tienen que venir los cuatro árbitros a sacarla. Luego los tiros desde el punto penal, que ya nos osn una lotería para el América, ya esto quedó en manos de Barbat y en los pies de Leonardo Fabio Moreno y Foad Maziri y, con estos a festejar y acumular copas. En el otro juego el 10 de febrero del 2000 contra la Universidad de Chile el equipo jugó bien y se quedará en la retina de los que tuvimos la suerte de estar ahí, un gol que no fue gol, y fue la maniobra de Néstor Salazar en el segundo tiempo del partido cuando se cruzó como un viento moreno por las defensas chilenas recibiendo un centro de algún rojo que se lanzó por la derecha, algo atrazadillo y Salazar voltió su humanidad con el cuerpo en el aire de espaldas al suelo le dio a LA PELOTA Y LA INCRUST?ì DE PICABARRA EN LA PUERTA DE LOS UNIVERSITARIOS. Ni Ramón Unzuga a quien se le atribuye el invento chileno de esta jugada la pudo hacer mejor; el juez de línea levantó la bandera creo que llevado por la emoción, y este que hubiese sido un gol antológico se anuló porque creo que hay una ley no escrita de que no se les puede hacer chilena a los chilenos. Antes Alexander del Castillo con su larga figura de guerrero watusi desnutrido había dejado contrarios para disparar el sesgo y dejar el proyectil dentro sobre el palo izquierdo de los universitarios; los dos universitarios caleños que vestían la casaca roja del América como espectadores se unieron con un vendedor de relojes y un muchacho mesero de un restaurante colombiano en Santiago de Chile y el grito de estos cuatro únicos hinchas nuestros, todavía se oye por las noches en ese estadio de Sausalito de Viña del Mar. El resto de lo que va de este año 2000, las ordas rojas que acumulan goleadas y puntos EN ESTA COPA TOYOTA LIBERTADORES 2000 será motivo de otro escrito emocionado que se hará en honor de estas magníficas barras carmesí que en Bogotá han levantado en vilo, con sus gritos, 73 años de historia americana. Esas barra se merecen un equipo así. |